Y soy yo, sí.

Castalia podía inspirar el genio de  la poesía

a aquellos que bebían las aguas de su fuente o escuchaban

su suave sonido. En ella se detenían los viajeros que

traían al oráculo de Delphos sus consultas.

A quien todavía lo dude le diré que

la poesía del juego y el juego de la poesía

influyen en lo que soy y lo que hago.

Aceptadme como soy seré vuestro oráculo.

Soy Fátima, una minina con pasión por Alicia en el País de las Maravillas. Cuando no estoy más allá de la madriguera del conejo dirijo un Centro de Educación Especial, me dedico a enseñar música en inglés a niños sordos y a comunicarse a aquellos que no pueden hacerlo de modo natural, entre otras ocupaciones disparatadas.

Me gusta la tecnología, internet y eso de las redes sociales. Como la gente con quien trabajo tiene muchos problemas, me gusta buscar soluciones creativas, insospechadas y estrambóticas, pero siempre resultonas.

Me llaman la “por escrito”, soy una obsesa de las normas en mi trabajo y un caos absoluto fuera de él.

Me paso el día recibiendo visitas y llamadas de gente que busca un oráculo. A veces puedo ayudarles.